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Todo
sobre la protección solar
Cada verano nos exponemos al sol sin saber exactamente cómo
nos afecta. ¿Nos podemos quemar en un día nublado?,
¿qué es la capacidad solar?, ¿cuál es
la diferencia entre los rayos UVA y los UVB?, ¿qué
parte de la piel es más sensible al sol?. Conocer las respuestas
de estas preguntas puede ayudarnos a proteger nuestra piel de los
efectos nocivos del sol y a exponernos a las radiaciones de una
manera más segura.
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El estilo de vida ha cambiado y la capa de ozono se ha degradado
dejando que la atraviesen los rayos más peligrosos. Por tanto,
hoy en día nos arriesgamos más que en el pasado cuando
nos exponernos al sol.
· El daño del ADN en la piel se produce cuando, en
las capas viables de la piel, las células sufren fuertes
radiaciones de rayos UVA y UVB sin protección. Es entonces
cuando el mecanismo de recuperación propio de las células
ya no funciona correctamente.
· La protección solar bloquea el 99% de la radiación
UVB y el 50% de la UVA.
· La radiación ultravioleta reduce las vitaminas E
y C de la piel.
· La fuerza con la que se refleja el sol es variable: el
cesped refleja el 3% de la radiación solar, el agua entre
el 5 y el 10%, la arena entre el 15 y el 30% y la nieve hasta el
85%.
· La capacidad solar es la cantidad de sol que nuestra piel
puede aguantar sin correr riesgo de padecer cáncer.
· La exposición solar reseca y deshidrata la piel,
mejorando temporalmente la pieles acnéicas y con manchas.
· Las radiaciones UVA son la principal causa de las alergias
al sol porque penetran en la profundidad de la piel
.

· El autobronceado es una forma segura de broncearse, eliminando
el riego de aumentar el envejecimiento de la piel y un potencial
cáncer.
· Los ácidos alfa hidroxi igualan la capa superior
de la piel y unifican el bronceado. La mezcla de pequeñas
cantidades de estos ácidos con un filtro solar reducen el
peligro de la exposición
· Durante el envejecimiento la protección solar resulta
más importante que nunca ya que se tiene menos melamina.
· Una exposición solar excesiva acelera el proceso
de envejecimiento, provoca más arrugas y pigmentación
y se hace más visible debido a que la capa superior de la
piel se endurece
.
· El sol y el calor aumentan la contaminación urbana,
lo que genera radicales libres.
· Deben aplicarse productos con un factor de protección
alto desde la infancia, ya que pueden reducir en gran medida las
posibilidades de contraer cáncer de piel.
· Cuanto más cerca de los trópicos y a más
altitud se esté, más fuertes son los rayos UVB.
· Los rayos UVA tienen efectos de envejecimiento, atacan
a la elastina y al colágeno. Los UVB queman y pueden provocar
cáncer. Los infrarrojos generan calor, provocan enrojecimiento,
dilatan los vasos, acentúan la cuerposis y pueden incrementar
los daños de los UVA y los UVB.
· Las nubes filtran un 50% de los rayos UVB. No obstante
los peligros de los UVA son los mismos que en un día soleados.
· Es muy importante hidratar la piel antes de exponerla al
sol.
· La crema solar debe renovarse cada verano, aplicarla media
hora antes de la exposición y volver a ponérsela cada
dos horas durante ésta.
· Cuando se está embarazada, la piel atraviesa cambios
hormonales que pueden provocar desórdenes pigmentarios que
pueden agravarse por las radiaciones UVA.
· La protección solar no borra los daños producidos
en anteriores exposiciones.
· Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, ayudan
a evitar las quemaduras, el enrojecimiento y el daño que
produce la oxidación.
· El sol produce cuatro tipos de cáncer distintos:
los epiteliomas, los basaliomas, los espinaliomas y los melanomas.
· Los labios son la parte de la piel más sensible
al sol debido a que no tienen protección natural ni glándulas
sebáceas ni grasas.
· Las radiaciones UVA son peligrosas durante todo el día,
mientras que las UVB son más dañinas entre las 12
de la mañana y las 4 de la tarde.
· Las pieles más morenas no son menos propensas al
fotoenvejecimiento.
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